El canal propio de Código Burger ya compite de tú a tú con las apps.
Querían su propia e-commerce desde el principio. Hoy hay meses en los que su canal directo vende más a domicilio que las apps de delivery — con margen propio y clientes propios.
Resultados
Cuando Código Burger empezó con las apps de delivery, ellas se llevaban casi todo el domicilio — que representa entre el 28% y 32% de la venta total del restaurante. Hoy, dice Marco, las ventas se han emparejado: ha habido meses en los que el canal propio vende más a domicilio que las aplicaciones. Y como el canal propio no paga comisión por pedido, ese mismo volumen deja mucho más margen — margen que reinvierten en promociones y en pauta que apunta directo a su página.
Marco, en sus propias palabras
Entrevista con Marco Dávila, CEO de Código Burger · julio 2026 · subtítulos en español
El reto
Las apps de delivery les daban posicionamiento, pero a un costo que se comía la utilidad — "a veces ni siquiera utilidad", dice Marco. Además distorsionaban el precio (una hamburguesa de $80 termina costando $130 o más dentro de la app) y el cliente era de la plataforma, no del restaurante: sin acceso a sus datos, no había forma de invitarlo a regresar sin pagar de nuevo por él.
La solución
Con FluxSales levantaron lo que siempre quisieron tener: su e-commerce propia — pedidos en su propia página, pago en línea o efectivo, y el reparto resuelto sin contratar repartidores propios. Migran clientes con un programa de lealtad por QR en cada pedido, promociones que solo el canal propio puede costear, y pauta pagada que apunta directo a la página — no al perfil de una app. Las apps siguen ahí como canal secundario de posicionamiento; el crecimiento se construye en el canal que es suyo.
"Flux hace toda la función que hacen estas apps de delivery, pero propia: no competimos con nadie ahí dentro y no nos cobran comisiones altísimas. Nos facilita la vida completamente."